¡Una realidad, dos verdades! Perspectiva privada y Respeto mutuo

¿Te enfrascas constantemente en discusiones que no llegan a ningún lado, más que al enojo y la frutración?

¡Necesitas entender el poder de la perspectiva privada!

¿Qué ves en la imagen? ¿Un rostro o un hombre tocando un saxofón? ¿Ambos?

Si, ante una misma realidad (un mismo dibujo) puede ser que veamos dos realidades. Dos personas podemos ver cosas completamente diferentes y ambos estar en lo correcto, esto es posible gracias a la perspectiva privada.

Algunas veces discutimos con nuestra pareja o con nuestros hijos, porque ante una situación creemos que la forma en cómo lo vemos es la correcta.

¿Alguna vez te has preguntado que puede ser que ellos también tengan la razón aunque lo vean diferente?

Hay muchísimos factores que intervienen en la percepción: las experiencias vividas, la personalidad, la edad, el estado emocional, etc.

Es imposible que dos personas puedan percibir las situaciones siempre de la misma forma.

¿Entonces qué podemos hacer para llegar a acuerdos?

1. Lo primero es un trabajo personal por decidir dejar de discutir y por el contrario, hacer una escucha activa. ¿Cómo es una escucha activa? Hacer nuestro mejor esfuerzo por ver lo que está viendo el otro. Si yo veo un rostro y la otra persona (su pareja, su hijo, su jefe), le dice que es un hombre tocando el saxofón, procuro ver la “figura” que el otro está viendo. Para lograrlo es muy importante hacer preguntas y escuchar.

2. Una vez que me “pongo en los zapatos del otro”, de la forma más claro, tranquila y respetuosa, le explico cómo veo yo la situación.

3. Si ambos logramos ver lo que la otra persona ve, entonces podemos hacer una lluvia de ideas para llegar a un acuerdo que sea respetuoso para ambos.

4. Si no logramos ver lo que el otro está viendo, podemos decir una forma muy amable: “No lo comparto, pero lo respeto”. Y de la misma forma buscamos opciones que sean respetuosas para todos.

Entender que nuestros hijos ven las situaciones de una forma muy diferente a nosotros como adultos, nos ayuda a bajarnos al nivel de ellos tanto físicamente, cómo en la forma en la que le explicamos nuestra percepción, escuchando y validando la forma en cómo ellos lo ven.

Esto significa que si ellos tienen una percepción del tiempo diferente a la nuestra, entonces debemos anticiparnos, comenzar a alistarnos con más tiempo.

Si a nosotros nos parece que tienen sus juguetes muy desordenados, podemos preguntarles cómo lo ven ellos, porque podría ser que los ordenaron de alguna forma específica según el juego que ellos imaginaron.

Por otro lado, es muy importante comprender la etapa del desarrollo que están viviendo nuestros hijos:
- Los primeros dos años ellos necesitan explorar, perciben el mundo por los sentidos, por la boca, el tacto, etc. Si desde nuestra perspectiva el niño corre peligro, podemos supervisar constantemente y crear ambientes seguros donde ellos puedan moverse, experimentar, etc. Pero si les decimos que no a todo, les limitamos una etapa del desarrollo muy importante para el desarrollo de conexiones neuronales que va a necesitar en la siguientes etapas.
- Luego, alrededor de los 2 a los 7 años, pasan por una etapa donde viven en un mundo mágico, traerlos constantemente al mundo real, igualmente limita una etapa importante de su desarrollo, en especial la creatividad. Es muy importante que les permitamos desarrollar historias, muchos papás en esta etapa creen que los niños mienten, pero en realidad, están “creando historias”.
- Luego, comienzan una etapa muy concreta, no tienen un pensamiento abstracto como los adultos. En esta etapa debemos mostrarles algunas “realidades”, con dibujos, videos, permitiéndoles experimentar consecuencias lógicas o naturales.
- Una vez que llegan a la adolescencia podemos tener conversaciones más profundas con ellos, porque ya logran tener un pensamiento abstracto, sin embargo, están en una etapa donde sus amigos juegan un rol muy importante, criticar o desaprobar sus amigos, podría hacer que nos distanciemos de ellos.

Entender la perspectiva de nuestros hijos, nos ayuda a ser respetuosos y además, a hacer preguntas que los lleven a ellos mismos a tomar sus propias decisiones desde la forma en cómo están viendo las situaciones.

Por ejemplo: un niños no comprende como usted y como yo, que si no estudia a futuro tendrá menos posibilidades, así que, debemos encontrar desde su perspectiva cuál puede ser una motivación para estudiar.

Una vez que comprendemos que ellos pueden tener tanta razón como nosotros, aun, en situaciones opuestas, nos ayuda a evitar los argumentos, discursos, regaños y cambiarlos por preguntas, conexión y decisiones más efectivas a largo plazo.