Tres acciones para cambiar mis reacciones

¿Qué haces en tus peores momentos?

¿Gritas?
¿Pegas?
¿Regañas?
¿Amenazas?
¿Huyes y no haces nada?

¿Cómo te sientes después?

¿Terrible? ¿Te culpas por haberlo hecho?

Claro, tendemos a culparnos porque sabemos que en el momento se controla la conducta, pero a largo plazo trae consecuencias negativas para nuestros hijos. 

¿Entonces qué hacer?

Las raíces de nuestro comportamiento tienen orígenes inconscientes. Así que el primero paso es:

1. Agradecer por reconocerlo: Cuando agradezco en lugar de culparme, esto cambia completamente la actitud hacia mi mismo, lo cual permite que se vaya sanando la herida emocional (inconsciente) que me genera esa reacción. Y reconocerlo hace que traiga a la consciencia lo que está en el inconsciente para poder trabajarlo.

2. Ofrecer una disculpa: de esta forma se sana la herida que se causa en el niño. Aveces pensamos que hemos dañado tanto a nuestros hijos que debemos llevarlos a un terapeuta para que lo sane. Sin embargo, los padres somos los mejores terapeutas para ellos. En ese caso es mejor ir nosotros al terapeuta, sanar y de esta forma ayudaremos más a nuestros hijos y a nosotros mismos.

3. Luego de conectar, busquen juntos una solución que sea respetuosa para todos: Es muy importante bajarse al nivel del niño o sentarse frente a frente, tener una expresión conciliadora, con un tono de voz estimulante y estar tranquilos, para poder conectar con nuestros hijos. 

Si ponemos nuestro enfoque en el resultado y no se da, nos sentimos culpables, pero si ponemos el enfoque en el esfuerzo, nos sentimos orgullosos de nosotros mismos por el esfuerzo independientemente del resultado.  Puedes decirle a tu hijo: -Estoy aprendiendo a hacerlo diferente, estoy haciendo mi mejor esfuerzo.

La solución que encontremos juntos nos va a ayudar a enfocarnos en lo que podemos hacer bien, en lugar de enfocarnos en lo que hicimos mal. Una vez que nos hemos disculpado y hemos conectado, es más probable que nuestro hijo esté dispuesto a generar una propuesta con un compromiso, como por ejemplo: la próxima vez voy a hacer mi mejor esfuerzo por atender desde la primera vez que me hables. Y el compromiso del padre o madre puede ser la próxima vez voy a darte la indicación de forma firme y amable desde la primera vez, tomándote suavemente de la mano para que puedas atender desde el primer momento.

En todo momento recuerda que los errores son oportunidades para aprender, hasta esos gritos, regaños, amenazas, nos sirven para darnos cuenta de lo que debemos trabajar, por lo cual podemos estar agradecidos de que sucedan estos episodios  y aprender de ello.

¡Adquirir habilidades toma tiempo!