¿Qué utilizar: Premios y castigos o consecuencias?

 

¿Le dices a tus hijos que si no hacen lo que les pides, van a tener una consecuencia?

¿Y lo que sucede realmente será una consecuencia o un castigos?

Veamos…

En la antigüedad, los padres castigaban a los hijos para corregirlos, el castigo que más se usaba era el castigo físico.

Resulta que a partir de los años 80, se comenzó a hablar sobre la importancia de no castigar y en su lugar, utilizar consecuencias.

Sin embargo, los padres que imponían las consecuencias, habían sido corregidos por medio de castigos, por lo que utilizaban “consecuencias” para sus hijos, en las cuales se incluyera el dolor, para que aprendieran.  Alguna vez alguien te han dicho: ¿Quítele algo que le duela para que vea como aprende?

Entonces se han usado las consecuencias negativas y las consecuencias positivas.  Si hace lo que le pido, tiene una “consecuencia positiva” o un “privilegio”, como ver una película, salir a comer un helado, comprarle el juguete que quiere, etc (lo cual debería generarse constantemente para generar vínculo, no como un premio).  Y si no hace lo que le pido entonces tiene una “consecuencia negativa” como: no puede ver tele, no va por un helado, no le compro lo que quiere, se le guarda la Tablet o el teléfono, no puede ir a un paseo o hacer algo que quiere mucho, etc. ¿Será qué son consecuencias o terminan siendo premios y castigos?

Pues sí, es muy efectivo, sobre todo las “consecuencias negativas”: corregir con algo que les duela, porque el niño evita la conducta para evitar también el dolor posterior.

Sin embargo, si pensamos en los efectos secundarios de corregir desde el temor, podrían ser muchos, entre ellos:

  • El niño deja de realizar la conducta por el temor al castigo no por convicción, al final no sabe en realidad por qué hace o no hace las cosas
  • Baja autoestima
  • Bajo autoconfianza
  • Sentimientos de incapacidad
  • Culpa por cometer errores
  • Temor, miedo
  • Dependencia a la aprobación del otro
  • Etc

Y si se “motiva” a partir de los premios ¿qué aprenden los niños?

  • A requerir un estímulo material para asumir responsabilidades
  • A manipular
  • A exigir
  • A necesitar siempre más
  • Etc

Y nos hemos convertido en una generación insaciable porque siempre se quiere más, una casa mejor, un carro mejor, mejor salario, etc, porque no se nos enseñó a ser agradecidos por lo que tenemos, si no a recibir recompensas por hacer lo que el otro quiere que yo haga, por lo que nunca estamos felices, ya que vinculamos el bienestar con el tener y siempre querer más, además nunca logramos quedarle bien a todos.  Y por otro lado, nos culpamos por cometer errores, por lo que, inconscientemente buscamos una perfección que nunca vamos a alcanzar.

¿Es esto lo que quieres formar en tus hijos? ¿O quisieras niños, seguros, capaces, independientes y felices?

¿Pero qué podemos hacer al respecto, si así nos educaron, y tenemos todas estas ideas en nuestro inconsciente?

Lo primero es eliminar los premios y los castigos… y en lugar de eso, aplicar consecuencias  reales y dejar que los niños aprendan de sus errores. Una forma efectiva es buscar soluciones en lugar de consecuencias, ya que en la actualidad están muy vinculadas con el castigo.

Además, identificar esos momentos en los cuales corrijo a mi hijo (en muchos casos con enojo) para que no cometa errores, o lo castigo por cometerlos. Y en ese momento:

  1. Paro
  2. Respiro profundo y procuro tranquilizarme (si estoy enojado)
  3. Luego me digo a mi mismo: “Los errores son oportunidades para aprender”
  4. Procuro bajarme al nivel de mi hijo, verlo a los ojos y conectarnos
  5. Hablo con mi hijo sobre lo que pasa cuando hace lo que hace (las verdaderas consecuencias)
  6. Le explico qué sí puede hacer (para no quedarnos en: Eso no se hace)
  7. Le pregunto cómo cree que podría hacerlo la próxima vez, para que busque dentro de sí mismo y lo resuelva él mismo, con un enfoque en soluciones (si nosotros inducimos la respuesta sería mis razones, no las suyas, y la mejor forma de que entienda por qué no lo va a volver a hacer y decida hacerlo es que sean sus razones.

Es probable que sea un proceso más lento, pero a largo plazo el efecto va a ser más efectivo.