Nueve formas de anticiparse a los berrinches

¿Por qué no soportamos los berrinches?

  • Podría ser porque nos enseñaron que los “niños buenos o educados” no hacen berrinches y asociamos berrinches con “malos padres”.
  • Nos da “pánico escénico” cuando los niños hacen berrinches en lugares públicos
  • Porque estamos cansados, con hambre, estresados, con problemas o con alguna necesidad insatisfecha con lo cual nuestro nivel de tolerancia baja
  • Porque esperamos que los niños expresen sus necesidades con palabras como lo haríamos nosotros
  • Alguna razón generada por tu propia experiencia

Los berrinches son una parte esencial del desarrollo del niño, nos dice que están aprendiendo a desarrollar tolerancia a la frustración, que está logrando expresar sus necesidades y defiendo su identidad. Esta una maravillosa oportunidad para darles herramientas a nuestros hijos de cómo regular sus emociones, herramientas que les serán muy valiosas el resto de sus vidas.

En muchas ocasiones se generan por necesidades insatisfechas, estas son algunas formas de anticiparnos:
1. Avisar unos minutos antes de cambiar de actividad
2. Redireccionar su atención, de forma que encuentre motivación en algo más
3. Establecer rutinas
4. Procurar que se acueste temprano y haga las siestas acorde a su edad para que nunca esté demasiado cansado
5. Hacer 5 tiempos de comida saludable, cada 3 horas aproximadamente para evitar que tenga mucha hambre
6. Si hay o van a haber cambios, explicarle antes de que los descubra
7. Dar las indicaciones en un tono firme y amable
8. Ser firme, consistente y consecuente
9. Cuidarnos a nosotros mismos como padres, porque si estamos bien, tenemos mejores niveles de tolerancia responder a las necesidades de nuestros hijos

Sin embargo, es casi imposible anticiparnos a todo y además, es importante que los niños aprendan a expresar lo que sienten y a regular sus emociones, porque lo que, nuestro papel durante un berrinche es vital para que convirtamos esos momentos tan irritantes, en oportunidades para educar a nuestros hijos en el manejo de las emociones.

Entonces: ¿qué hacer DURANTE el berrinche?
• ¡Dar contención!
• Evitar regañar o corregir en ese momento (cuando estamos enojados, no podemos hacer una escucha activa, simplemente nuestro cerebro no procesa)
• Mantenernos firmes en el límite, no ceder
• Mantener la calma y modelar la conducta que queremos que el niño aprenda
• Ofrecer un abrazo
• Dar un espacio para que esté solo mientras se tranquiliza, si no acepta el abrazo
• Ser empático y decir algo así como: ¡Imagino cómo te sientes! o ¡Entiendo no estés de acuerdo!
• Esperar a que se tranquilice

Una forma útil para dar contención y ayudarlos a volver a la calma son los abrazos, podemos ponernos a su nivel, verlos a los ojos y con un tono suave y de forma empática decirle:

¡Necesito un abrazo!

Debemos evitar decir: - ¡Necesitas un abrazo! para que no se sientan juzgados, y por el contrario, se sienten capaces de poder ayudarnos

Si tu hijo accede, le abrazas, y pones tu mano en su espalda, haciendo un roce muy suave, el tiempo que él necesite para sacar todo ese enojo, dolor o tristeza, sin tratar de que pare de llorar sin haber sacado todo el sentimiento, ya que si se lo guarda, es probable que vuelva a explotar para sacarlo muy pronto.

Si no accede, le puedes decir: ¡Entiendo que no estés listo para abrazarme en este momento, quiero que sepas que te amo y voy a estar aquí cuando estés listo para darnos un abrazo! y le das su espacio.

Una vez que está tranquilo, puedes hacer algo para conectarse, jugar de algo que le gusta, y unos minutos después pueden hablar de lo que sucedió, guiándolo por medio de preguntas, para llegar juntos a una solución que sea respetuosa para ambos y que puedan aplicar la próxima vez. Si el niño propone la solución, es más probable que se comprometa a cumplirla que si se la impones, debes procurar que él mismo la proponga haciéndole preguntas.

Evita regañar, juzgar, criticar, procura tener una actitud empática, amable y conciliadora, sin ceder en el límite.

¡Nuestro principal reto de padres, es regular nuestra propia conducta!