¿Corriges constantemente a tus hijos para que sean niños de bien?

Piensa en la relación que tiene con un amigo o una amiga. ¿Cómo te sentirías si tu amigo te corrigiera todo el tiempo? ¿Te gustaría pasar tiempo con él o ella?

 

¿Qué permite que tengas conexión con tus amigos? Pasar tiempo juntos, compartir lo que les gusta hacer, sentir que puedes contar con él o ella, todo esto genera conexión.

 

Por supuesto, no tienes ninguna responsabilidad sobre tu amigo o amiga, entonces puedes solamente disfrutar de la relación, sin embargo, con nuestros hijos tenemos la responsabilidad de guiarlos.  Así que el siguiente paso después de conectar es hacer preguntas para guiarlos a tomar sus propias decisiones sobre cómo actuar en las situaciones en las que consideramos que necesitan corrección.

 

Conexión antes de corrección

 

Evita estar corrigiéndolo constantemente. Nos enseñaron que un papá o mamá responsable es quien corrige todo el tiempo, sin embargo, esto rompe la conexión, especialmente si corregimos con enojo.

Busca momentos adecuados para realizar la corrección (que no sea el momento en que la está realizando), un rato después, o al día siguiente dependiendo de la edad del niño (en niños menores de 4 años debe hacerse el mismo día); en privado, viéndole a los ojos, con un tono de voz suave y de aprobación a tu hijo (esto no significa que aprobemos la conducta), ojalá después de que han jugado y han tenido un tiempo en el que disfrutaron juntos y hazlo a partir de preguntas en lugar de sermones.

Puedes utilizar preguntas como :

¿Cómo ves lo que está sucediendo?

¿Cuáles consecuencias podrían venir si no haces… (tu tarea, pones tu ropa en la canasta de la ropa sucia, etc)

¿Qué beneficios podrías tener si… (mantienes tu cuarto y juguetes ordenados, haces primero la tarea y después juegas, etc)?

¿Qué plan tienes para… (todas las anteriores)?

¿Cuál solución podría ser respetuosa para todos?

Y de esta forma, por medio de preguntas, vas guiando al niño para que tome decisiones por él mismo acerca de cómo comportarse en las distintas situaciones, guiándolos hacia encontrar una solución.

Si está en una situación de peligro, puedes tocarlo suavemente y moverlo hacia un lugar seguro y hablar de lo que sucedió en un rato.

Ten presente que desde la perspectiva de un niño, no comprende igual que tu algunas razones, entonces es muy importante validar lo que tu hijo piensa, desde su perspectiva.  Si utilizas sermones,  éstos son tus razones, si haces preguntas, las respuestas van a ser las razones para el niño.  De esta forma se comprometerá a cumplir con las soluciones que él mismo proponga.

Recuerda que es muy importante, no solo llegar a la conclusión de lo que NO se debe hacer, se necesita que el niño aprenda que SI puede hacer.

Evita involucrar las emociones de la siguiente forma:

¡Cuando haces eso mamá se siente mal!

¡A papá no le gusta cuando haces eso!

Ya que de esta forma, estamos responsabilizando al niño de las emociones o gustos de los demás, y eso los hace vulnerables.  Las preguntas deben enfocarse en que el niño elija lo que le parece respetuoso para todos.  Debes estar abierto a que encuentre una solución diferente a la que estás pensando, de esta forma desarrolla la creatividad para encontrar soluciones.

Además, es muy importante que el niño se sienta capaz, debemos evitar frases como:

¡Te lo he dicho tantas veces, no sé cómo explicártelo!  ¿Por qué no aprendes?

En lugar de esto podemos preguntar:

¿Haz hecho tu mejor esfuerzo? ¿Crees que puedes intentarlo nuevamente? ¡Confía en tus capacidades!

Recuerda que aprender habilidades toma tiempo, eso es como si quisieras aprender a escribir con la mano izquierda, no es suficiente que te digan cómo tomar el lápiz, necesitas practicar muchas veces. Igual que cuando aprendió a caminar, a ir al baño, o como aprender a conducir. Nuestra actitud debe ser la misma para todas las habilidades que se desarrollan.

¡Evita presionar u obligar!

Si te cuesta aplicar todo esto, es porque el trabajo es primero con nosotros mismos, con nuestras expectativas, creencias, condicionamientos.

También tu necesitas tiempo para adquirir habilidades.

Un abrazo, de mamá a papàs!